Résumé
Comentario de texto sobre
Venid a ver la sangre que Luis Sepúlveda escribió en ocasión de los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004.
Fragmento:
Este documento es un texto, más precisamente es un relato. Fue escrito por Luis Sepúlveda, el 11 de marzo de 2004. Este autor es chileno y exiliado a España. Es autor comprometido políticamente ya que participó en un movimiento contra la dictadura del general Pinochet en Chile. Quedó 8 años en la cárcel y por eso se exilió a España. Este relato fue escrito el 11 de marzo de 2004 que no era una fecha anodina. En efecto, el 11 de marzo se produjeron graves atentados perpetrados por Al-Qaida que provocaron numerosas víctimas y daños. Además, este relato está escrito a modo de un poema, aparece la anáfora « Venid a ver la sangre ». Lo que me llama la atención es que Luis Sepúlveda se inspira de los versos de Pablo Neruda, un gran poeta chileno también, escritos en el momento de la Guerra Civil española (1936-1939) y sobretodo en el bombardeo de Guernica. Así que este texto se puede estudiar en dos partes (...)
Indice:
Introducción
I) La compasión y la crueldad de los hechos
II) El odio y la venganza
Conclusión
Texto estudiado:
Venid a ver la sangre por las calles de Madrid. Eran mujeres,
hombres, niños, ancianos, la simple y pura humanidad que
comenzaba un día más, un día de trabajo, de sueños, de
esperanzas, sin saber que la voluntad asesina de unos
miserables había decidido que fuera el último.
Venid a ver la sangre por las calles de Madrid, esa ciudad
amada a la que llegan todos y todos son bienvenidos. Venid
a ver los apuntes, los libros, las herramientas esparcidas entre
los restos de la masacre. Venid a ver un día muerto y el dolor
de una sociedad que ha clamado mil veces por su derecho
de vivir en paz.
Escribo estas líneas mientras escucho los informativos y sólo
puedo pensar en la tristeza de las aulas, en la tristeza de las
mesas, de los hogares a los que ya no regresarán esos cientos
de ciudadanas y ciudadanos, de hermanas y hermanos
cuyas vidas fueron segadas en un miserable acto de odio,
porque el único afán del terrorismo es el odio a la humanidad,
porque no hay causa que pueda justificar el asesinato
colectivo, porque no existe idea que avale un genocidio,
porque no existe justificación alguna frente a la barbarie.
Mientras escribo estas líneas sé que los asesinos están en sus
guaridas, en sus últimos nauseabundos escondites porque
no habrá lugar sobre o bajo la tierra donde puedan ocultarse
y escapar al castigo de una sociedad herida. Sé que miran
la televisión, escuchan la radio, leerán la prensa para medir
los alcances de su cobardía, el infame balance de un acto
que repugna y sólo ha encontrado la condena de toda la
humanidad.
Asesinos; vuestra zarpa de odio nos ha causado una herida
que no cicatrizará jamás, pero el horror no doblegará esa
normalidad cívica, ciudadana, democrática, que es nuestro
más preciado bien y el mejor de nuestros derechos.
Venid a ver la sangre por las calles de Madrid hoy que es
11 Marzo, el día del dolor y del abrazo, el día en que los
fanáticos de lo injustificable atentaron por última vez, pero
también el día en que la barbarie firmó su propia condena
definitiva. ¡A por ellos!